NUESTRA HISTORIA

 

                                                     NUESTRA HISTORIA

                                         

PUERTO MAZARRÓN es junto a la población de Mazarrón el núcleo urbano más importante del municipio de Mazarrón. Se encuentra situado en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y tiene una población de aproximadamente 17.000 habitantes. Limita al Norte con la denominada Loma de las Herrerías, al Este con la Rambla de Valdelentisco o del Mojón y el municipio de Cartagena, al Oeste con la rambla de las Moreras y al Sur con el Mar Mediterráneo.

 

Su ECONOMÍA se basa principalmente en el Turismo, y en menor medida en el sector Servicios y en la Pesca tradicional. El sector turístico es el pilar fundamental sobre el que se sustenta la mayor parte de la riqueza porteña.  Aunque sus orígenes son anteriores, fue desde mediados del siglo XX cuando se viene asistiendo a una fiebre constructora que ha alterado el paisaje cubriéndola de urbanizaciones y edificaciones junto a la zona costera para intentar cubrir la demanda turística. En periodo veraniego la población se multiplica por diez, lo que supone unas importantes necesidades a cubrir en cuanto a recursos y servicios. Es importante señalar que durante los últimos años va aumentando considerablemente la población residente extranjera, lo que conlleva además un desarrollo importante en el sector Servicios donde proliferan comercios, bares, restaurantes, hoteles, apartamentos, oficinas, inmobiliarias y lugares de ocio.

 

Con una HISTORIA dilatada que se remonta al Paleolítico, como aseveran los restos hallados en las inmediaciones del Cabezo del Faro, Puerto Mazarrón es una de las localidades más populares y bellas de la Región de Murcia, donde destaca también en el plano económico y social. Las primeras ocupaciones en la costa consistieron en puntos de embarque o talleres metalúrgicos. En las excavaciones subacuáticas realizadas en la Playa de la Isla del Puerto en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX aparecieron dos barcos o pecios fenicios enterrados a escasos metros de la orilla. A partir de ese momento se instaló uno de los mayores dispositivos de protección conocido en toda Europa que protegía los pecios. Después de minuciosos estudios se concluyó que se trataba de dos barcos del siglo VII a.C., que se dedicaban al comercio de mineral. Actualmente, el primer pecio se encuentra expuesto en el Museo de Arqueología Submarina de Cartagena y el segundo, extraído recientemente, se encuentra bajo tratamiento para poder ser restaurado.  Las excavaciones arqueológicas parecen haber llevado a los investigadores a pensar que se debe esperar hasta época tardorromana para hablar de un hábitat costero, que estaría vinculado a la actividad pesquera, al menos desde el siglo II a.C. hasta el I d.C. aunque investigaciones recientes han demostrado la importancia del Puerto en la época romana llegándose a comparar con la mismísima Cartago Nova tanto en relevancia económica como en población.

 

La reactivación del litoral no se producirá hasta mediados del siglo XIV, con un desarrollo relacionado con la industria de la salazón de pescado y las instalaciones vinculadas a esta industria.

 Pero, a pesar de estas constancias sobre cierto tipo de ocupación, habrá que esperar hasta mediados del siglo XVIII para hablar de un verdadero núcleo poblacional en la zona del Puerto. La razón de este retraso reside en el peligro berberisco, que acechó las costas mazarroneras durante siglos, que remitía a que la población se asentara en el casco del municipio. La mayor seguridad del litoral (tras el tratado de Argel firmado en 1786, que frenaba las tareas relacionadas con el corso y la esclavitud) hace que comiencen a construirse viviendas alrededor de la costa.

 

Esta ocupación del territorio también se verá favorecida por el interés durante los reinados de Fernando VI y Carlos III de impulsar la Marina Mercante, lo que conllevaba la necesidad de crear algunas casas y almacenes relacionados con la navegación y las actividades pesqueras. Sin embargo, el desarrollo de estos primeros núcleos de población será escaso, teniendo que esperar a las primeras décadas del siglo XIX para asistir al despegue del Puerto Mazarrón. Comienzan entonces a construirse, además de las casas propias de los pescadores, otras viviendas y caseríos para veranear. Éste sería el inicio de la base económica de la zona, el turismo. Importante en la evolución de esta ensenada será la creación en la década de los años 30 del XIX de una fábrica de fundición, que desembocará en la aparición de una compañía metalúrgica de gran importancia. Así mismo, se establecería una industria espartera, que proporcionó algunos beneficios a los vecinos del Puerto. Más tarde, el terreno convertido en salinas aportaría unas ganancias significativas para el desarrollo del pueblo.

 

En la actualidad, Puerto Mazarrón conoce un desarrollo económico propio, del mismo modo que social y cultural, con un avance progresivo en estos sentidos. Aun así, la vida política y administrativa sigue dependiendo de Mazarrón.

 

 

 

 

 

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